Cobrar la misma torta a un precio único, sea para dos personas o para cien, esconde un problema de costos que aparece recién a fin de mes. Por qué el precio debería ir por porción.
Un electricista, un técnico o un consultor no cotizan por talla ni por porción. Cómo un catálogo de servicios evita los campos que no le sirven a ese negocio.
Cuando un inventario de tela se queda en cero apenas se acaba, esconde que ya prometiste más de lo que tienes. Por qué dejarlo bajar de cero es, a propósito, más honesto.